martes, 17 de febrero de 2009

Entrevista a Munuera

Hubo un momento en el que se comentó que dejabas Spirou, hubo unos problemas con la editorial, al final continuaste… ¿Nos puedes aclarar un poco qué ocurrió?

Me hace falta estar moderadamente borracho y tener tiempo, porque se trata de un relato de tintes épicos… por resumir muy brevemente, justo al acabar el primer álbum (que hubimos de realizar en muy poco tiempo, con una presión bestial), Dupuis fue comprado por un grupo, Media Participations, poseedor además de Dargaud, competencia tradicional de la editorial belga. Esta compra despertó una serie de profundos cánceres dormidos en el seno de la editorial, luchas de poder muy jodidas, en medio de las cuales, como un George Bush con Cara de pánfilo cualquiera, nos encontramos nosotros. Empezó la cosa por el despido sumarísimo de Duvault, nuestro valedor en la empresa, y el consiguiente saboteo a su último proyecto de envergadura (nuestro primer Spirou, a la sazón). Y de ahí en adelante todo fueron madres mías y urticarias tremebundas. Hubo cuatro cambios de dirección en cuatro años, siempre coincidiendo con la salida de nuestros álbumes, y cuatro directores que se obstinaban en conocer la solución a todos los problemas (ninguno la poseía, en vista de que todos fueron despedidos sin honores). Dupuis se enfrentaba a sus propios errores, empezando por la arrogancia con la que se condujo en los noventa, cómodamente instalada en su preponderancia en el mercado, pero que ya no es factible en la nueva situación de la industria, fuertemente modificada por la irrupción del manga y de nuevas editoriales (Soleil y Delcourt) apropiándose de una parte cada vez más importante de la cuota de mercado tradicional de Dupuis (los tebeos familiares, que allí llaman “tout public”) y viviendo una expansión tan atroz de las novedades que las librerías de fondo (fondo en el que se sustentaba la tranquilidad económica de la casa), ya no existen. Y Jean-David y yo, cagontó, dibujando las aventuras del personaje que es la imagen de la casa. Una imagen que nadie sabía la que era ni a qué correspondía… De nuevo enfrentado a un Mihura, pero esta vez, con otro viniendo de la dirección opuesta y dispuestos los dos a cogernos en mitad con toda su mala leche.

Hubo ruido de sables, amenazas judiciales, recurso a abogados y todo tipo de maniobras, pero al final conseguimos concluir nuestro contrato, realizando los cuatro álbumes que en principio se nos encargaron.

Y, pese a todo, disfrutando todo lo posible del proceso, a ratos sí, a ratos no, trabajando en el último libro con Yann, un guionista que para mí es mítico y fortaleciéndonos nosotros mismos en nuestras propias convicciones.


De la entrevista que Jose Luis Munuera ha concedido a Entrecomics. Leedla completa porque no tiene desperdicio.

Para ver más del artistazo que está hecho este murciano, mirad su hilo en ArtBox y, sobre todo, buscadlo en la librería.



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