martes, 14 de abril de 2009

Ciudad de Barreiro y Giménez

La búsqueda de materiales diferentes suele tener a partes iguales decepciones y satisfacciones. El caso de Ciudad es afortunadamente uno de estos últimos. Ya lo tenía en la lista de lecturas pendientes desde hacía unos meses (y encima era prestado) y no arrancaba la lectura porque suponía una trama bastante manida, y aunque mi principal interés radicaba en el dibujo de Juan Giménez más que en los guiones de Ricardo Barreiro lo fui dejando hasta hace poco que aproveché un hueco entre lecturas europeas y justo antes de ponerme a disfrutar del Ché de Oesterheld y los Breccia.

Una vez comienzo la lectura me encuentro por un lado extasiado de la genialidad de los lápices de Giménez y por otro un tanto decepcionado por los guiones iniciales de Barreiro un tanto titubeantes. La historia narra las aventuras de una pareja que ha quedado atrapada en una Ciudad ficticia en la que las calles son eternas y ni el espacio ni el tiempo parecen tener relación con el nuestro más allá del contexto irreal que se enmarca en la propia ciudad. En ella encontrarán inundaciones, hambre, persecuciones a lo Mad-max, sectas peligrosas,... en lo que parece un continuo revisionado de los clásicos de la ciencia ficción de los años ochenta. Cuando el patrón de la serie queda establecido, estructurado en relatos cortos, las historias paracen madurar a un nivel más claro y directo, justo en el momento en que historias llegan a ser más importantes que los protagonistas, alcanzando su techo en las últimas 3-4 historias, con un final homenaje a El Eternauta apoteósico, que es conducido sin complejos por el propio Juan Salvo, y que acaba haciendo incapié precisamente en lo que comentaba de que las historias son más importantes que los personajes.

Sólo esas páginas finales de Ciudad, bien valen el camino andado, y el sentido homenaje a la obra de Oesterheld quedará para siempre en mi memoria como una de las mejores historias de ciencia ficción que haya leído.

El trabajo de Juan Giménez a lo largo de toda la obra va de menos a más, y esto partiendo de muy alto. Los últimos capítulos que con un marcado componente de ciencia ficción son perfectos para su estilo, y ver el rostro de Juan Salvo a través de sus lápices, y esa splash-page que intenta resumir toda la saga de El Eternauta, hacen que uno se pregunte cómo sería esta obra de redibujarla por completo (perdón a Solano López por el sacrilegio). Pero claro esto es algo que ya se hizo...

La profunda mirada del Juan Salvo de Juan Giménez

Resumen de las desventuras de Juan Salvo en una magnífica página

Aparición de Batman en el último capítulo de Ciudad



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