martes, 21 de abril de 2009

The Spirit de Frank Miller

Cuando me enteré de que Frank Miller iba a hacer una película de The Spirit con la tecnología empleada en Sin City realmente pensé que podía salir algo interesante de ver. A Miller se le llenaba la boca con las excelencias de la obra de "su maestro" y hablaba con la solemnidad, el respeto máximo y la pasión que todo aquel que ha quedado enganchado al personaje profesa.

¡Ay! Pero ya desde el primer trailer se veía a qué altura estaba el respeto al Maestro. Los posteriores anuncios tampoco auguraban nada bueno, y ni siquiera el plantel femenino era capaz de compensar el despropósito de Octopus que personificado en Samuel L. Jackson nos presentaba Miller. Si la talla de un personaje se mide según sus villanos, Octopus representa en The Spirit el misterio y el delincuente incansable, mientras que en la versión cinematográfica es una especie de colorido esperpento que tiene que ver más con The Punisher que con ningún cerebro criminal.

Los primeros minutos ya son un despropósito, con un Spirit con ¿superpoderes? que recorre los tejados de Central City como si de Daredevil se tratara y con una voz en off que machaconamente nos remite a otra famosa City más pecaminosa y que nada tiene que ver con el personaje. Pero nada. Estos poderes siguen presentes a lo largo de toda la cinta recordándonos una y otra vez que este no es Spirit y que Miller obviamente no es Eisner y que poco o ningún respeto le tiene o tuvo alguna vez.

Y si alguna prueba más nos hacía falta, en lugar de dejar a Octopus tras un velo de misterio eterno, nos lo presenta desde el principio como un payaso irreverente que se tortea con el héroe cada dos por tres, con una de las féminas de Eisner como simple y estúpida sidekick, pero de las damas ya hablaré un poco más adelante. Y encima, el encuentro entre los antagonistas se concreta en una pelea a puñetazos en un lodazal, como si de una lucha entre Batman y el Líder Mutante del Dark Knight Returns se tratara. Poco después, el villano nos mostrará sus dotes para el disfraz, una de sus características en el cómic, pero no para esconder su identidad, no, sino para seguir haciendo el payaso. No me sentía tan decepcionado con un villano desde... bueno, creo que nunca me he sentido tan decepcionado con ningún villano. Hasta las aberraciones batmaníacas de Shoemaker tenían un referente más o menos claro que hacía un giro sesentero, pero al menos los personajes eran mínimamente reconocibles.

¡Ay! Y otra de las excelencias de la obra de Eisner es sin duda la presencia cautivadora de sus féminas, algo que en el vodevil de Miller termina justamente donde empieza: En el cartel y en los nombres de las actrices completamente desaprovechadas en la cinta. Scarlett Johanson hace una penosa Silken Floss, más cercana a personajes infantiles de Eisner que a la propia Silken, por favor, ¡por qué tanto estúpido disfraz! A la pobre Jamie King le toca encarnar a Lorelei Rox, un personaje tangencial del cómic (sólo aparece en una historia si no recuerdo mal) que se convierte en una pesadez en la película completamente intrascendental para su desa-rrollo. Eva Mendes junto a Sarah Paulson son quizás las que salgan mejor paradas, aunque en un caso caigan en una pesadez absurda y en el otro en una pusilanimidad extrema, que aunque sea próxima a la del cómic no es realmente tan obvia, y ya puestos a modernizar esto habría sido lo que menos se hubiera notado y más se habría entendido.

En definitiva, si Miller quería hacer una película de Daredevil que lo hubiera hecho, si quería hacer una versión del Dark Knight Returns que lo hubiera hecho, si quería hacer otro capítulo de Sin City, que lo hubiera hecho. Pero en lo que respecta a The Spirit le ha hecho un flaco favor a la memoria de Will Eisner dejando que todo el que desconozca la obra pueda creer que pueda parecerse en algo a este despropósito. El peor capítulo de Sin City jamás hecho. Que ya es decir.

Otros pocos valientes han hecho sus propias versiones (en el cómic) de The Spirit, siendo estas más o menos afortunadas, pero siempre desde el respeto y sin el alarde y la difusión que da una versión cinematográfica. El ego de Frank Miller se nos presenta mayúsculo en este su estreno en solitario en la dirección.

La verdad es que podía seguir escribiendo sobre más y más cosas que me han parecido desprecios auténticos a la obra original, pero prefiero dejarlo aquí y que cada cual tome el camino que quiera. Yo recomiendo seguir el camino que lleva a los capítulos del retorno de Eisner a su serie, que son los que llevan a entender el porqué de que este hombre sea considerado por muchos El auténtico Maestro de los cómics.



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2 comentarios:

Ted Kord dijo...

La verdad que tenes toda la razon, Miller filmo el personaje como si fuera un comic de Sin city, pero no solamente molesta eso sino tambien los ritmos narrativos de la pelicula es un desastre.
fijate, todos los medios pensaron (inclusive en la tele) que era una pelicula de del toro y un personaje de miller.
lo unico espero q el regreso del señor de la noche con stalone nunca se concrete tras este desastre.
PD 2 segundos del culo desnudo de eva mendez es lo mejor de la peli
gran lavor realizas en esta blog
salu2

FranciX dijo...

Yo lo que más siento es que esta sea la imagen que quede del personaje para la gente que jamás se acercará a él.

Y gracias por los elogios ;-)

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