lunes, 18 de mayo de 2009

15 cómics para una isla desierta

Me apunto a este despropósito de condensar esta afición en nada menos que 15 obras que llevaría a una isla desierta que ha surgido por la blogosfera. Como si alguno de nosotros permitiera que algunas de estas obras se llenasen de arena... En fin. Me entero de esta iniciativa a través de El Show de los Hombres Lobo y como falté a su último llamamiento, no quería repetir el desplante ;-)

Afronto este listado sin un sesudo estudio, simplemente repasando mi lista de cómics y apuntando algunos. Ha crecido de forma orgánica y he tratado de que en la supuesta isla tuviera un poco de todo, ya que en general así es como me gusta leer, salir de una profunda introspectiva social para desparramarme en la carcajada más superficial. Con todo y teniendo en cuenta que cada lista sería diferente cada día, aquí va la mía (es enumeración no ordenación):

  1. V de Vendetta. No podría prescindir de esta obra, mi preferida sobre todas las demás del barbudo inglés. Esta la puedo leer en cualquier momento, tiene el inconveniente de que cuando decido revisitarla desde cualquier punto siempre la acabo.
  2. Akira de Otomo. Para cuando me sienta apocalíptico nada mejor que este espectáculo a medio camino entre el manga y el cómic europeo. La edición a color (de Glénat/Dragón/Ediciones B) además añade el salpimentado americano a la mezcla, y no le hace mal, la verdad.
  3. Odio de Peter Bagge. Cuando crea que puedo volverme loco, siempre puedo leer las historias de Buddy Bradley, y darme cuenta de que estoy realmente lejos de la frontera que marca Bagge para la locura.
  4. Silver Surfer de Stan Lee y John Buscema. Cuando pienso en que me gustaría añadir algo de cifi y superhéroes a la lista no puedo quitarme de la lista a Buscema y su Norrin Radd, así que he dejado de resistirme. Cojo mi Essential Silver Surfer y la edición yanki en tapa dura del Judgement Day. Sólo cuentan como uno: no se pueden separar.
  5. El Gran Poder del Chninkel de Van Hamme y Rosinski. Uno de los cómics de aventuras y fantasía que más veces he leído. A falta de haber leído Thorgal (sí, lo se, en tareas pendientes) un indispensable del cómic europeo. Me encanta la forma en que se estructura, cómo parece derivar y su magnífico final. Me encanta ese final tan de ciencia ficción.
  6. La Casta de los Metabarones. Supongo que de no estar dibujada por Juan Giménez, no estaría en la lista, porque además de ser una saga de ciencia ficción que le hace a uno viajar a grandes velocidades y distancias, no sería lo mismo sin el espectáculo visual que proporciona el argentino.
  7. Batman: Año Uno. Más que nada porque a estas alturas ya querría volver a leer superhéroes y porque aún no había puesto nada de mi personaje favorito. Creo que aunque en su momento siempre valoré El Regreso del Señor de la Noche por encima del Año Uno, hoy por hoy creo que ésta es mejor obra como conjunto que la épica futurista de Miller.
  8. Sandman. El momento de ir a buscar una serie del sello adulto de DC ha llegado. Y a pesar de la irregularidad gráfica de la serie, creo que tanto su principio como su final son puntos álgidos de por sí como para recordar siempre con sabor a satisfacción. El primer número me parece sublime, y el último arco, aunque pausado, casi parece un bálsamo a la catarsis final de la serie. Habría que aprovechar la tranquilidad de la isla para volver a leerla.
  9. Animal Man de Grant Morrison. Esto no son ni superhéroes ni cómic Vértigo, es algo diferente y único (aunque no original) y de las pocas cosas de Morrison (junto a su Arkham Assylum) que revisito una y otra vez. Si alguien quiere saber lo que es romper la cuarta pared, que lea esta obra. Además incluye una temática que me encanta y que no desvelaré para los que no lo han leído aún.
  10. Mort Cinder de Oesterheld y Breccia. Aunque la tentación de buscar una obra maestra del cómic de ciencia ficción argentino podría estar en elegir El Eternauta, la estructura de historias cortas y la maestría de Breccia me hacen decantarme por este otro viajero de otra época. Pocas veces me he sorprendido tanto con un cómic como con su primera lectura.
  11. Groo de Sergio Aragonés. Cuando se trata de reirse y de la maestría del chiste repetido, hay pocos personajes como los creados por Sergio Aragonés. La esencia del chiste repetido es que no te canses de él, y yo puedo leer los primeros números de Groo una y mil veces sin cansancio alguno. Historias como la del monasterio, la de los cerdos y las manzanas o la llegada de Ruferto a la serie, son al definición e un universo propio que va más allá de la parodia al género de la espada y brujería.
  12. La Cosa del Pantano de Alan Moore. Quizás el único motivo de añadir esta obra a la lista sea que la estoy releyendo en estos momentos y que obviamente me la tendría que llevar. Creía que sólo elegiría de Alan Moore mi obra favorita, pero cuando has leído al Swampy más terrorífico, e impredecible que pueda haber, con una redefinición del personaje tal, viajes imposibles a la psique y más allá, y contundentes venganzas (parecida a la cobrada por Buddy Baker en la anteriormente comentada Animal Man), te das cuenta de que son cómics que jamás olvidarás. Y como nunca lo olvidaría, no me lo dejaría fuera de la selección.
  13. Daredevil de Frank Miller. Y si redefiniciones de personajes se trata, no creo que me deje ninguna de las importantes en el listado, aunque deba para ello repasar lo más laureado de los superhéroes y caer en lo tópico. No me pesa.
  14. Thor de Walter Simonson. Uno de los cómics que marcara mi infancia fue el de la muerte del último vikingo. Como mezclaba SimOnson las aventuras en Midgard y en Asgard era algo que me ensimismaba. Leí esos cómics cientos de veces y llegué a odiar a Loki casi tanto como me encanta ahora. Jamás fui lo suficiente consciente de cómo estaba abriendome los ojos el dibujo de el maestro de la composición y la onomatopeya.
  15. Superlópez de Jan. Salir de los superhéroes y seguir con la risa, quizás no sea salir del todo, pero la risa está asegurada. No podía dejar el listado huérfano del mejor chiste repetido del tebeo patrio. Mi número favorito, como el de muchos, La Caja de Pandora, en donde Jan desborda imaginación, y porque la mitología me encanta, claro. Los números del Supergrupo, de los Cabecicubos, el Señor de los Chupetes,... cada vez que los leo me parecen mejores.


Supongo que podría seguir así mucho más. He dejado mucho en el tintero, y seguramente me he pasado con los superhéroes, pero es la lista que me ha salido ahora. Otro día me saldrá otra ;-) ¿Cuál es la tuya?



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