jueves, 11 de junio de 2009

Big Guy y Rusty el Chico Robot

No puedo evitarlo. Me lo paso tremendamente bien con los dibujos de Geoff Darrow. Ya desde que lo descubrí, también de la mano de Frank Miller, en Hard Boiled, me maravillo de la habilidad de Darrow para abarrotar la página de detalles como si se tratara de una entrega de Donde está Wally pero infinitamente más divertido, enrevesado y contundente. Entre la intrincada metalurgia, tornillería y cableado que puede tener una página siempre encontraremos escenas fuera de tono, pequeñas historias paralelas y, sobre todo, mucha destrucción gratuita. Como en otros casos con este dibujante, realmente da igual de qué vaya la historia, porque suele ser más interesante el continente que el contenido.

La historia de Miller, es un puro homenaje a las películas japonesas de destructivos y gigantes monstruos que arrasan ciudades completas ante el irremediable pánico de sus habitantes. La narración no hace sino magnificar y dramatizar la situación en un tono que empieza y termina en una jocosa redundancia que no hace más que redoblar el humor despreocupado con el que hay que afrontar esta lectura. Algunos de los tópicos de Miller se presentan casi autoparódicos aquí, como los personajes imparables e indestructibles, la salvación de la sociedad por un único individuo por encima de ella, y en definitiva lo único que ha podido proporcionar este guionista desde más allá de mediados de los noventa: simple y puro entretenimiento sin más (que en comparación con otros no es poco) .

La edición de Norma, como casi siempre, perfecta. Sólo recomendable para aficionados al dibujante o completistas del guionista.



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